lunes, 9 de septiembre de 2013
Frieda Kahlo y Diego Rivera (1931)
EL INCONSCIENTE
jueves, 17 de noviembre de 2011
LA VOZ + JOVEN. OBRA SOCIAL CAJA MADRID
Soy una de los seis ganadores de "La voz + joven", concurso de poesía organizado por Obra social Caja Madrid, con un conjunto de poemas titulado "Frida Kahlo y el Minotauro". El premio consiste en participar en una lectura de "La Voz+ joven" en La Casa Encendida (Ronda de Valencia, núm. 2, Madrid), que tendrá lugar el día 15 de diciembre de 2011, a las 19:00 horas. Además, los poemas se publicarán en un libro y en la web Obra social de Caja Madrid. El jurado ha estado compuesto por Ada Salas, Juan Carlos Mestre y Marta Agudo.
Mi nacimiento o Nacimiento
La tierra no me sirve de soporte.
No me basta con el cuerpo que da vida.
Las pezuñas del mamífero se agarran
al lugar ilimitado, al cuerpo de la tragedia.
La tierra no me sirve como círculo.
Hilo las raíces que me atan únicamente a mi condena.
Sueño con un ánfora que no me obligue
a derramarme ciegamente, con un embrión
que me otorgue el don del nacimiento.
Más allá del elemento creador,
el mar es mi verdugo
y mi carne un signo en el que clavar puñales.
Algunas noches, doblegada por el miedo,
dejo a los salvajes devorar los restos del naufragio.
Luego, abandono a la criatura,
sola,
enroscada en la jauría,
y erijo un altar en el que mi cuerpo se sostiene como muerte.
El venado herido
o soy un pobre venadito
allá donde las pasiones duermen el sueño endurecido de las bestias.
La herida se ha convertido en un entramado de miel y de llagas azules dentro del corazón de los amantes.
En mi mente se origina un pensamiento extraño…
Recuero un país lleno de agua
y las flechas flotando a mis pies…
Allí, los caballos bailaban sobre el sonido esquelético de la luna.
Yo lancé las flechas para comer de la carne de los sueños.
Y ahora, me he convertido en la presa, un venado que vaga por el bosque de las lamentaciones sin encontrar un camino ni palabras misericordiosas.
Algunas tardes doblo mis cuatro patas y bebo de la orilla del lago.
Luego contemplo esas ramificaciones amarillas que se extienden como mapas del miedo por mis venas.
El bosque ha llorado dagas flexibles sobre el cristal de los soñadores.
A esas horas, a punto de comenzar la noche,los cangrejos dorados lamen la sangre de mis heridas y las hormigas se bañan en mis lágrimas de cera.
Creo que he llegado al territorio de las estatuas.
lunes, 9 de mayo de 2011
XXV Concurso Literario Memorial Florencio Segura ICADE

"Primer Premio de poesía:
Título del trabajo: Deshaciendo huellas.
Autor: Fadrique Balmaseda (5º E-3)
Segundo Premio de poesía:
Título del trabajo: El dolor o Frida Kahlo.
Autor: Ángela Álvarez Sáez (Antigua alumna)
Mención de honor:
Título del trabajo: David.
Autor: Agustín Ostos Robina (Alumno 3º E-1)"
La entrega de premios será el miércoles 11 de ayo de 2011, a las 12:30 horas, en el Aula de Conferencias de ICADE (Calle Alberto Aguilera). Por la tarde, a las 19:30 horas, habrá un recital en el que leerán los premiados en el Aula Polavieja.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Estación de los lobos
domingo, 2 de noviembre de 2008
Compartimento C, coche 193
La luz entra a través de la tarde y se posa en sus manos como un campo rojo, como una higuera de paz y de silencio.
Los segundos se abren a las orillas del tren,
dejando un rastro de caracolas y caballos naranjas.
Y a su alrededor, el tiempo se expande como un trigal hasta el horizonte.
La luz, piensa ella, es el águila calvo que titila por los libros de algún escritor japonés, alimentándose de los sueños del mundo.
La luz, ya casi extinta, cae sobre el lomo del tren,
como si éste fuera una ballena plateada a punto de salir del mar,
a punto de ocultarse entre los arcos de una catedral de agua.
Y mientras, un paisaje de ríos y de bosques pasa rozando su mirada,
vienen desde lejos estatuas, cuerpos de arena que alargan una mano hacia su memoria.
Recuerdos que se abren como alas de maíz sobre la herida.
Hay un pueblo que se acerca por el oeste, sobre el viento amarillo y el olor a finales de verano.
Cuando la infancia se mecía como caballo de cartón sobre las losas de un cuarto húmedo.
Cuando las colmenas se agolpaban en el aire cargado de lluvia y de lenguajes remotos.
Cuando en las despensas crecía una luna vegetal y las enredaderas de miel tenían la estatura de un niño.
Un pueblo que se riza como una nube y desaparece con el humo blanco del tren sobre las vías.
Más allá, otro recuerdo abre sus puertas, y ella cruza sin preguntar nada,
sin atreverse casi a respirar, ni a poseer un nombre.
La mujer camina sola por las grutas del subconsciente que se eleva como un muro de agua infranqueable,
como un desierto del que brotan arrecifes de coral y desfiladeros abiertos en la carne de una máscara egipcia.
Y la mujer sueña que es un sauce creciendo en algún lugar exótico,
arrastrando sus pies descalzos por los jardines de la Reina Sisodia, aquélla que murió por contemplar de cerca la vida y sus relojes infinitos.
La tarde deja paso a la noche.
Y al tren le nace cola de sirena,
en recuerdo del mar y de la magia perdida.
La mujer sueña que el tren en el que viaja es un pescado enorme que nada por las aguas circulares del olvido,
comiéndose las vidas de los viajeros que encuentra a su paso, para que en el interior de sus vísceras de leche se transformen en algo sólido y tangible,
en un girasol que se curva para recibir la luz de la memoria.
Seres extraños se conjuran en la oscuridad, batiendo sus alas melancólicas, abriendo y cerrando heridas inmemoriales.
A lo lejos, aparece un pensamiento entre la bruma,
derrumbándose, después, como un dios degollado sobre los raíles.
Y la mujer sueña y sueña, levantando la vista del libro y contemplando el paisaje a través de esa ventana veloz, a través de ese hueco que se abrió entre las escamas del pez, entre las raíces de su corazón de abeja.
Sabe que pronto llegará a su destino, que las luces se acercarán como luciérnagas atrapadas en los hilos de la noche.
Sabe que todo lo vivido no será más que un sueño cuando baje al andén, cuando deje de sentir a esa extraña que vive y respira dentro de ella.
La mujer hunde las manos como redes en su memoria y encuentra una isla.
Nadie sabe en qué lugar crecen los sueños, como estrellas de mar secándose al sol del mediodía.
Cuentan que una noche cada trescientos años, un tren abandona sus raíles y llega a la isla de los sueños perdidos.
El tren está llegando a la estación.
Y a la mujer le crecen alas de arena.
NOTA: Este es el poema con el que he sido accésit en los Premios del Tren 2008. Desde aquí mi enhorabuena a los premiados.
miércoles, 23 de julio de 2008
PRIMER PREMIO DEL II CERTAMEN DE POESÍA DE ALFAMBRA
Comunicado del Jurado del Premio:
Tras arduas deliberaciones y confrontando diferentes conceptos de valoración sobre los trabajos presentados, muy competidos por su alta cualificación, cada jurado emitió su voto y en segunda vuelta, por unanimidad, se determinaron los galardonados en sus diferentes modalidades.
Poesía:
Primer premio: Henry Ford Hospital o la cama volando. Autora: Ángela Álvarez Sáez
Segundo premio: (Desierto).
Relatos:
Primer premio: Ulises en Mallorca. Autor: Ángel González Puga.
Segundo premio: No caerá esa breva. Autor: Patrocinio Gil Sánchez
Especial Óscar Abril:
Primer y único premio: Relato sobre la paz. Autora: Silvia Galan Casanova.
La organización se pondrá directamente en contacto con los ganadores para la organización del acto especial de homenaje y entrega de premios, que tendrá lugar en Alfambra (Teruel) el día 9 de Agosto del 2008 a las seis de la tarde.
Una vez más gracias a todos por su participación y hasta el próximo año.
· Finalistas del II Certamen Literario de Alfambra, cuyo fallo se hace público mañana
Realizada la selección de Finalistas para el II Certamen de Relatos Cortos y de Poesía y I Certamen Oscar Abril para jovenes que Organiza el Grupo Literario y Cultural Alfambra, la durísima selección de entre 371 participantes queda como sigue:
CONCURSO DE POESÍA (POR ORDEN DE REFERENCIA INTERNA)
. Balada triste de Otoño
. Mis caminos
. Mujer en la ciudad de siglos
. Ojos llenos de estrellas
. Nada que no se puede contar
. Henry Ford Hospital o la cama volando
. Palabras para Julia
. Ordenar la tristeza
. Cambios de humor
. Caminante sin camino
CONCURSO GENERAL DE RELATOS (POR ORDEN DE REFERENCIA INTERNA):
. Indigestión.
. Templo de la memoria
. El peso del agua.
. El niño Jesús.
. Rojo sangre y reflejos violetas.
. Ulises en Mallorca.
. Secuencias de un adiós.
. Gárgolas.
. Temprano madrugó la madrugada.
. No caerá esa breva.
CONCURSO OSCAR ABRIL (según el acuerdo tomado):
Si no te hubiera conocido ayer.
Destino.
Ojos vidriosos.
Ilusiones truncadas.
Relato sobre la paz.
El fallo final, con los títulos y autores galardonados, se conocerá el próximo día 21 de julio 2008 y se hará público en www.alfombrinos.com y las que cubren el evento el día 22 de Julio 2008. (Los ganadores recibirán, además, comunicación directa del premio alcanzado).
La entrega de premios sera el SÁBADO día 9 de Agosto 2008, en un importante acto que celebraremos en Alfambra (Teruel) y en donde los laureados serán agasajados como se merecen.
La organización, agradece a todos los participantes su colaboración.
El poema con el que he ganado, versión del cuadro homónimo de Frida Kahlo, que aparece en la imagen de esta entrada, es el siguiente:
Henry Ford Hospital o la cama volando
La criatura salió del enjambre con los párpados abultados.
Primero atravesó el estrecho hueco del útero,
donde ríos de caracoles esperaban su llegada.
Luego, sintió como una flor lila se enredaba con la languidez del cordón umbilical.
La mujer desata la maquinaria que ha de cometer el crimen
y el contenido espeso de su corazón se vierte sobre las cicatrices redondas.
El niño era calvo y rojo.
Su cuerpo yacía sobre todo el contorno de la urbe, expandiéndose como una placenta.
El sueño se ha convertido en un país inabarcable,
donde la sed encuentra los tallos azules de la lluvia,
donde Andrómeda es una mujer espiral que rodea el cuerpo de los hombres con sus cinco venas lácteas,
y donde las sirenas desfallecen sobre un puñado de semillas de sangre.
La marca del nacimiento rojo, señal de la muerte, está tatuada en las lágrimas de barro de la mujer.
Y el dolor es como cientos de pisadas de caballo sobre la superficie blanda de las arterias.
Allí tiene lugar la transformación,
en el lugar donde van a morir los dioses de la ciudad derrumbada,
y donde sucede el holocausto de las criaturas rígidas y húmedas.
El niño está meciendo entre sus dos manos el cuerpo sagrado del universo.
martes, 8 de julio de 2008

Tacto
(De la Torre de las Tortugas)
Estos dedos han congelado en un hilo de aliento la ruta de las transgresiones, las tallas de los asirios y los símbolos sacros.
Esta piel ha sentido las cavilaciones de los primeros homínidos, el aire cincelando la sierpe de la historia,
la carne de la carne de la carne.
Este cuerpo ha tenido entre sus manos las herramientas más primitivas y los brotes de la tecnología.
Estos dedos han tocado un pez respirando en otros dedos, en el germen de otros párpados, de otra pupila, de otro vientre.
Este dedo índice ha aplastado civilizaciones como hormigas y ahora está suspendido como una pluma sobre el fin de una nueva sociedad demasiado antigua.
Esta piel siente el color de todas las demás razas. Siente los holocaustos, la rugosidad, los volcanes, las ilusiones, el exilio, los poros, los crímenes, los surcos y las creencias de todas las demás pieles.
Porque esta piel es un cúmulo de oleajes, de marejadas. Es un niño que ha sido muy viejo.
Y en todas y cada una de las cicatrices de la epidermis hay un rastro de la verdad que nos descubre el presente.
Lo que dejamos atrás y lo que olvidaremos.
El imperio perdido de las tortugas.
martes, 17 de junio de 2008
PRIMER PREMIO V CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA CAFÉ DE ORIENTE "GERARDO DIEGO"

El Grupo Lezama comunica que el pasado viernes 13 de junio de 2008 tuvo lugar el fallo del V Certamen Internacional de Poesía Café de Oriente “Gerardo Diego” y del III Certamen Nacional de Poesía de Jóvenes Creadores.
Reunidos los miembros del jurado, seleccionado especialmente para dicho certamen y compuesto por Jesús Hilario Tundidor, Joaquín Benito de Lucas, Ángel García López, Luis Alberto de Cuenca y Teodoro Rubio, decidieron conceder por mayoría los siguientes premios:
- PRIMER PREMIO del V Certamen Internacional de Poesía Café de Oriente “Gerardo Diego”, dotado con 1.500 euros, al poema titulado EL SUEÑO O LA CAMA de ÁNGELA ÁLVAREZ SÁEZ
- ACCÉSIT del V Certamen Internacional de Poesía Café de Oriente, dotado con 600 euros, al poema presentado con el título ÍNTIMA POSTAL DE INVIERNO de JORGE DE ARCO
- PRIMER PREMIO del III Certamen Nacional de Poesía para Jóvenes Creadores, dotado con 1.000 euros, al poema presentado con el título OBJETOS PERDIDOS de ALBERTO RODRÍGUEZ DE RAMOS
- ACCÉSIT del III Certamen Nacional de Poesía para Jóvenes Creadores, dotado con 300 euros al poema presentado con el título HAY VECES QUE ME VEO TENTADO de ALEJANDRO FERNANDEZ OSORIO GARCÍA
En el acto de entrega, celebrado en el Café de Oriente (Plaza de Oriente, 2 – Madrid) estuvieron presentes Jesús Hilario Tundidor, Joaquín Benito de Lucas, Teodoro Rubio, Luis Lezama, Joaquín Martínez, Francisco Moreno, Javier Regato.

El sueño o la cama
Versión de un cuadro homónimo de Frida Kahlo
En el sueño la muerte tiene los pies de cristal y su filo dorado trae a la memoria recuerdos de un país remoto.
De su espalda nacen jardines con frondosos árboles que dan corales violeta
y cataratas que erosionan la materia de todos los relojes.
Algunas noches sobre el techo de la cama descansa su cadáver como el principio de la nieve sobre los campos
y entre sus huesos se alzan flores amarillas y cadenas de perlas.
El cuerpo descansa a la deriva por extraños paraísos,
en los que la luna se hincha y muge, a punto de dar a luz,
donde columnas blandas sustentan el mar y la tierra,
donde la luz se llena de jabalíes azules que bailan entre la bruma,
semejando la materia del amor.
La cama trepa por nubes silvestres que pesan demasiado.
Y una enredadera se extiende sobre la vida del cuerpo yaciente.
- Los saltamontes derraman lágrimas sobre los rostros desconocidos del pasado y las moscas lamen las llagas verdes del corazón de los hombres.-
Los insectos nadan por las nubes como peces de lomo plateado.
Han llegado al lugar donde se celebra la vida,
atraídos por las torres de luz tras las que se esconden ciudades majestuosas.
Luego, descenderán por las huellas de nuestro pensamiento hasta confundirse con la nieve de la desaparición y del olvido.
Su música comienza a latir por las raíces de la enredadera.
Así se cumple el ritual de la noche.
martes, 12 de febrero de 2008
Las Versiones del Tigre (Ed. Vitruvio, 2007)
Los recuerdos
En el interior de la casa hay un patio con una fuente en el medio. El patio es rectangular. Sin embargo, en la mirada de la mujer tiene forma de círculo –aunque el lugar es el mismo, la mujer lo percibe como una sucesión de momentos-. La mujer da una vuelta alrededor de la fuente y se encuentra con una niña que trepa por una enredadera que conduce a la infancia. La mujer llama a la niña y ésta, después de mirarla con sus mismos ojos, desaparece por el tejado. La mujer, sorprendida por el suceso, decide dar otra vuelta alrededor de la fuente. Esta vez no aparece nadie. Pero unos versos se le agolpan en la boca. La sensación de pérdida levanta los adoquines y humedece la cal de las paredes. La mujer quiere huir de ese recuerdo y da una tercera vuelta. La frescura del aljibe despliega en el balcón un mapa con un camino trazado. Antes de que la mujer logre memorizar la ruta, el mapa desaparece. Los recuerdos están colgados en unas perchas que salen del techo. Parece un tendedero de pescado. La mujer cierra los ojos y siente el patio como es: rectangular, con el empedrado, los tiestos colgados de las ventanas, los cántaros y los tres escalones irregulares que dan a la cocina. La mujer se duerme dentro del murmullo del agua. Y sueña con una niña que tiene sus mismos rasgos. La mujer comienza a trepar por la enredadera detrás de la niña.
Los antihéroes
A los antihéroes se les conoce por su andar indeciso, con un pie siempre más retrasado que el otro y por su cabeza inclinada hacia la búsqueda. El antihéroe se toma un café por las mañanas, va al baño en los restaurantes y exhibe públicamente sus miedos, colgados del pomo de la entrada o de sus ademanes torpes. El antihéroe se define a sí mismo como una persona normal, pero en realidad está construido con los pedazos rotos de la palabra creencia. Un pedazo de guión de una película independiente. Un trozo de vanguardia, otro de novelas desestructuradas. Un pedazo de yo fragmentado o de consulta psicoanalítica. Un sobrenombre surrealista o el apartamento de un neurótico. Los antihéroes, como su propio nombre indica, tienen las cualidades contrarias a las de los héroes: no son guapos, no son musculosos, no son valientes, ni mucho menos el yerno que toda madre querría tener. Muchos antihéroes suelen llevar cordones en los zapatos y gafas de pasta. Son tímidos, compulsivos y fetichistas de los pies. Sus sueños son diurnos y son tan cobardes que no se atreven a montarse en las atracciones de las ferias. Incluso les da miedo coger a su hijo recién nacido y prefieren observar su fragilidad detrás de un cristal. Los antihéroes tienen el pulso tembloroso y siempre tiran el caldo encima de la mujer gorda. Cuando éstos caminan por la calle parecen estar atravesando bosques muy densos y tienen la costumbre de no pisar las líneas que se forman debido a las intersecciones de los adoquines. En la literatura se expresan mediante un monólogo interior desorganizado e incoherente. Y su falta de moral les hace ir en busca de algo que dé sentido y lo pierden en el intento. A los antihéroes se les conoce por su andar indeciso y por su cabeza inclinada hacia la búsqueda. ¿Qué es lo que han perdido? Los antihéroes van buscando su mitad divina. Porque aunque ellos no quieran reconocerlo, hoy en día son tratados como verdaderos héroes, algo que obviamente no son, al ser su mitad mortal más fuerte de lo que los dioses habían imaginado cuando se les ocurrió engendrarlos. A los antihéroes les asustan los relojes y los perros, les gusta la comida china y se toman un güisqui antes de terminar este texto. Los antihéroes se pierden entre los espacios en blanco del poema. Mitad hombre. Mitad sentido de pérdida.
lunes, 11 de febrero de 2008
El día que nevó sobre el naranjo (Ed. La Palma)

El primer poema de los que he colgado a continuación, es un poema dedicado a la memoria de mi tía Tere, que murió de cáncer, aunque también puede hacerse una lectura de él referente al miedo en general, ese miedo circular y asfixiante que nos invade a todos en algunos momentos de la vida, sin que no lo haya habido ningún detonante. Os dejo con los poemas, que son casi relatos:
Los miedos
La cabeza está calva. La silueta de una mujer sin pelo dibujada en un cristal. La ventana está calva. Detrás el día es tormenta. La tarde a punto de estallar como una bomba de agua. El estruendo no se produce. Tan sólo es un a punto de. La mujer está calva. En la cabeza tiene una cicatriz. Cinco centímetros de muerte. La muerte está calva. La muerte es una reina calva que desciende un tobogán. La mujer calva toma antidepresivos. Tiene una mancha en la cabeza. La mancha es un reflejo de la herida. Y las imágenes reflejadas no provienen de los espejos –aunque esa sea la creencia mayoritaria.- La herida no se ve. La mujer tiene una herida que late en sus sienes. Una herida que no tiene mapa ni brújula. Que aflora en la cabeza calva. La herida es de la naturaleza de los recuerdos. La mujer calva no sabe olvidar. Mira a través del cristal y descubre que al otro lado hay un tigre. El tigre no toma antidepresivos. La mujer calva tiene miedo de un tigre que no toma antidepresivos. El tigre está en una jaula de cristal con forma de lluvia. La mujer tiene miedo de un tigre enjaulado. Y el tigre quiere tocar la cicatriz de la cabeza de la mujer pero se lo impide un cristal. La mujer sabe que el tigre quiere tocar sus cinco centímetros de muerte y llora hasta secarse por dentro. La reina calva tiene miedo del tigre que quiere quedarse dentro de la jaula. Los toboganes cada vez son más altos. La pendiente es cada vez más empinada. Y la reina calva no sabe caer. Tampoco hay mapas que enseñen a caer. La mujer calva está a punto de, otra vez. No hay más elementos. La muerte, el tigre, la mujer. Todo gira alrededor de ellos. La mujer se olvida del tigre. El tigre se olvida de la muerte. La muerte se olvida de. La mujer recuerda una ventana. Mira hacia dentro de la ventana. La herida recuerda el dolor y la reina recuerda el tobogán. El tigre abre la boca. No tiene colmillos. La mujer sabía que el tigre no tenía colmillos. El tigre mira la tarde que está a punto de. El tigre tiene miedo de la mujer. En el cristal solo está dibujado un tigre calvo.
Los interiores
Un hotel al lado del mar. Parece un barco que parte sin hacer el más mínimo movimiento. Es de noche. Las farolas están encendidas y las escaleras de caracol se llenan de luciérnagas. Las paredes le parecen más amarillentas. Todo más decadente –como su literatura-. Las ruinas que pueblan la memoria. Las ruinas de la memoria. Alguien le sonrió en aquel lugar hace cientos de años. Su figura recortada contra un muro de arena que se le viene encima. La primera vez que estuvo aquí, en esta descripción, el hotel estaba aislado. Sólo se comunicaba con la civilización por un hilo de nailon que no tenía la consistencia suficiente para estar cerca de ninguna parte. Sin embargo, ahora estamos mirando este mismo hotel y los ojos sienten los obstáculos de otras construcciones contiguas. Casas de veraneo para extranjeros, pistas de tenis y parques con una lluvia muy fina que sube sin cesar por los toboganes. Señor, la maleta. No trae equipaje. Ni tampoco dinero. Pero sabe que tiene el tiempo justo y que puede que sea la última vez. No quiere lastres. Solo el recuerdo de una fisura divide el suelo en diversas formas irregulares– le trae a la memoria una película de Bergman-. El olor a cera quemada. Habrán hecho una hoguera con todos los maniquíes que sobraron. La habitación doscientos diecinueve, la misma que la última vez. Pero él no es el mismo. Eres consciente de que has cambiado, de que sigues cambiando. Gira la llave y al empujar hacia abajo el pomo de la puerta, abre los ojos y los siente entumecidos porque hace mucho que los tenía cerrados.
La habitación tiene una pared de cristal. Se acerca hacia ella lentamente. Y cada vez siente más ese vértigo que le contrae el pecho y no le deja respirar. De nuevo la pared de cristal, el mar como una alfombra mágica y aquel vértigo escanciando zumo de azalea por el suelo de la habitación. No quiere seguir avanzando. Le da miedo reconocerse a sí mismo mirando desde fuera.
(Nota: La imagen es obra de Marina R. Vargas)
Metales en la voz (Ed. Vitruvio, 2006)

I Premio Gran Hotel Canarias
El jurado destacó del mismo "su imaginación y su claridad en la exposición de la soledad y el paso del tiempo".
A continuación podéis leer una muestra de los poemas del libro:
Viento enhebrado a la orilla del mar, prendido de uno de los múltiples pechos de la noche. Has llevado todos los dioses en tu voz. Y aún así no has encontrado el lugar que tan ávidamente buscabas. Una luz se detiene, ingrávida, a tu lado. Espera una respuesta.
* * *
Voces del tiemo ancladas en una plaza de mar, en el mástil d un barco que partió hace años. Alas transparentes desde donde no hay regreso posible. Los pájaros hablan el lenguaje de los que se marcharon. Flexible es su mirada. Río de voces tu memoria.
* * *
En esta noche de ventanas encendidas en alguna parte, he soñado con una mujer que vendía cestas de naranjas y tomillo en una calle de Shangai. Y al amanecer un tren de mercancías inició su recorrido hacia el sur de la memoria.
* * *
Y tu voz, un metal claro en la noche, qe sube, trepa por mi cuerpo desde la roja geometría del vértigo. Una pradera verde por la que cabalga un caballo tan azul como el cielo. Así tu voz y mi miedo. Somos peces enredados en las raíces verdes de los nombres y es imposible saber qué es lo que existía antes del lenguaje. Dímelo tú, con tu voz. Un metal claro en la noche.
jueves, 7 de febrero de 2008
X y XI Certamen de Poesía Mujeres Creadoras

La casa de mis abuelos
tenía una higuera que señalaba hacia el norte
en el adviento y los días de guardar.
También tenía
una parra con uvas silvestres
que caían en cestos de mimbre
desde una fecha impar de la posguerra.
Antes de que yo naciera
mi padre jugaba con soldaditos de plomo
en el empedrado de la plaza
donde un día perdió su identidad
entre la carne dura del membrillo.
Y de la acedera áspera del hambre
creció a manojos
el aroma verde del jabón de lagarto.
2
En las noches furtivas de diciembre
mi madre sembraba trigo
sobre un colchón de lana,
mientras tomaba un té amargo en Marruecos
recordando a los amantes
que nunca tuvo,
o visitando ciudades exóticas
con nombres agrios como Bogotá
escritos en el aroma a mostaza
de los libros prestados.
4
En el lugar más alto de la sierra
los musulmanes vigilaban
un cruce de caminos.
Allí el deseo sembró espigas de menta
en las manos posibles de una monja.
Mientras los siglos
iban dejando huellas de cipreses
en el pulso irregular de la vida.
7
Tu nombre de miel y cáscara de naranja
irrumpió en mi cuerpo como la luz
que ilumina las ruinas de una iglesia.
Hay entre nuestros cuerpos
miles de judíos errantes
que recorren un destierro
de ciudades perdidas.
Caminos que nunca llevan
al próximo oriente.
Pulseras de perlas negras y corales.
10
Me llevo a la boca tu nombre a racimos.
Los gajos van dejando un rastro de centauros,
de fuentes arabescas y seres mitológicos.
Las moras que coloqué en el valle de tu espalda,
yacen ahora inertes
como un papiro escrito en una lengua muerta.
(Nota: la foto pertenece al Palacio de Villena, en Cadalso de los Vidrios)
Homenaje a Benazir Bhutto

A continuación podéis leer un poema que ha escrito Verónica Aranda, en homenaje a Benazir Bhutto:
Pakistán
Una cita aplazada
en una calle de sombrererías,
que nos deja la espera intrascendente
bajo los soportales con macetas
y el olor a tabaco de liar
de lugares de paso. Los libreros
beben en las trastiendas clandestinas.
Sobre los veladores caen los naipes
en un viejo café donde leo la prensa:
Invierno turbulento en Pakistán,
Benazir Bhutto muere asesinada.
En su última foto
saludaba a las masas sin presentir el miedo.
La sangre en Rawalpindi salpica los magnolios.
Ciudades saqueadas al ocaso.
Verónica Aranda
martes, 5 de febrero de 2008
La Torre de las Tortugas
IX Premio de poesía joven Antonio Carvajal“Un derroche de imaginismo se fusiona con un torrencial narrativismo discursivo dando rienda suelta a su audacia expresiva, a su riqueza verbal, a su efectismo sensitivo.
Ambiciosa y unitaria es la propuesta de Ángela Álvarez, con la que pretende reconstruir poéticamente la historia de la humanidad mediante la acción conjunta de los cinco sentidos: olfato, gusto, tacto, oído y vista.
La palabra poética y el apunte metapoético conforman el exuberante imaginario de este poemario recomendable por su arriesgada factura y sus audaces hallazgos.”
Ricardo Ruiz, Diario de Burgos, 11.2.2007
“Subida a esta lírica “torre”. Ángela Álvarez va derramando un cántico inquietante y sugerente. La contemplación minuciosa de cuanto gira en su derredor, de cuanto rodea –rodeó– su espacio vital, es ahora objeto de reflexión, razón de amor, íntimo enigma. Pero todo ello, atravesado por los cinco sentidos humanos –los cinco apartados en que se divide el volumen–.”
Jorge de Arco, Publicaciones del Sur, Cádiz, 6.9.2007
Poema sobre el olfato:
Hay algo en los aromas que al igual que en la escritura nos conecta con el inconsciente.
Es la imagen de un puente lleno de luciérnagas justo en el momento en que van a caer todas en el umbral de la casa de los abuelos.
Todas yaciendo sobre el patio de un pueblo que pertenece a los ojos de la infancia en el que jugábamos a los héroes y a los poetas malditos.
Y más atrás aún,
cuando la vida era un cúmulo de experiencias por descubrir, cuando abríamos las manos y nos sorprendíamos por la textura del aire o por el olor a polen en las comisuras del día.
Y esas mismas luciérnagas colgadas en la despensa donde la miel caía en cascadas y el pan era una memoria y un olvido.
Y el tiempo soplando las luciérnagas ya extintas hacia las luces anaranjadas de esta ciudad que ahora duerme boca abajo.
Y puede que estas luces sean los restos de aquellas luciérnagas, de la higuera, las viñas y el sudor que los tatarabuelos plantaron en algún lugar de calles finas como las líneas de una mano.
La ciudad se está abriendo como una espiga de monóxido, como una esperanza que se estrella una y otra vez contra este cielo neutral en el que ya nadie nos dice lo que debemos hacer y en el cual ni siquiera hallamos el cadáver de ese dios omnipotente que todo lo ve y todo lo juzga.
http://www.hiperion.com/maqueta.php?p=detalles&id=334&secc=e
http://www.revistaleer.com/182/losmasvendidos.html
lunes, 4 de febrero de 2008
XIX Certamen Jóvenes Creadores (2007)

Tinaguayán es el nombre de un país inventado, un mundo al que sólo se puede acceder traspasando la barrera impuesta por la lógica, atravesando las puertas de la locura. Tinaguayán no es una vía de escape, ni un paraíso artificial, es más bien un lugar al que llegas sin proponértelo, un lugar donde los recuerdos, los miedos y el olvido se entremezclan, temblando detrás de cada objeto, de cada palabra.
Tinaguayán es el lugar de las transfiguraciones.
A continuación, podéis leer una muestra de la obra:
En Tinaguayán los relojes se detienen.
Algunos dicen que en este lado la tierra está imantada. Que es un imán enorme que se traga todo el tiempo, el que se perdió y el que resta.
En Tinaguayán tampoco funcionan las brújulas. No hay norte ni sur. Todos los puntos cardinales se concentran en la misma dirección.
Una vez uno de los que habitan estos parajes o uno de los que están de paso intentó dibujar un mapa. Cuando lo desplegó el mapa tenía la misma dimensión que el espacio que representaba, es decir el de una burbuja de metal azul.
Tinaguayán es el espacio que separa el objeto y el yo, la realidad y la imaginación, el arte y la crítica.
En Tinaguayán nadie tiene nombre ni recuerda de donde viene. Dicen que quien bebe de sus ríos contrae amnesia instantánea sobre su pasado. Y si alguien pregunta: ¿Qué es lo que has venido a buscar aquí? La respuesta no debería ser no lo sé, sino no lo recuerdo.
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Desde las escaleras un niño pequeño está tirando dardos al horizonte.
Cada dardo que cae en Tinaguayán
mata a un ciervo y a un dios.
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Creo que el cuento comenzaba con un lobo.
Érase una vez un lobo con los ojos reluciendo como una constelación sobre la nieve.
Si se quiere construir un sistema moral hay que darle nombre al terror y a la belleza.
Primero representamos un escorpión en nuestra conciencia para luego inventarnos un ángel que dé vueltas alrededor de su veneno.
Así la esfera de la virtud protegiéndonos contra lo que nos atemoriza.
¿Y si el lobo entra en la caverna y se come la idea del escorpión y del ángel?
I Certamen de Poesía Joven "Florencio Quintero"
"Diciembre 3, 2007 |
Siendo las 13.30 horas del día 29 de noviembre de 2007, en el local social de la Fundación Cruzcampo, el Jurado del I Certamen de Poesía Joven “Florencio Quintero”, formado por D. Gregorio Rey, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Sevilla; D. Antonio Murciano, abogado, crítico, antólogo y poeta; D. Rafael de Cózar, profesor titular de Literatura Española de la Universidad de Sevilla, crítico y poeta; D. Manuel Velásquez, escritor y fundador y director del Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla, y D. Julio Cuesta, presidente de la Fundación Cruzcampo, tras leer los 12 poemarios preseleccionados
DECIDE
Por unanimidad, otorgar el Primer Premio Nacional de Poesía “Fundación Cruzcampo” a la obra El dolor de Frida Kahlo. Que, abierta la plica, resulta ser su autora Ángela Álvarez Sáez, con domicilio en la localidad de Madrid.
En cuanto a los premios locales, el Jurado decide otorgar el Segundo Premio de Poesía “Fundación Cruzcampo” a la obra Sueño de sombra, cuyo autor resulta ser Isaac Páez Catalán, con domicilio en la localidad de Sevilla.
Y un accésit a la obra Universos, del autor Antonio Jesús Luna Reche, también de Sevilla.
Del poemario ganador, ha destacado del jurado que se trata de una obra “llena de originalidad, elegancia expresiva y fluidez con que desarrolla el texto”.
Actuó como Secretario Manuel Senra, Secretario de la Institución Literaria Noches del Baratillo."
Con el tríptico de poemas titulado "El dolor o Frida Kahlo"(versión de tres cuadros homónimos de Frida Kahlo), gané el I Certamen de Poesía Joven "Florencio Quintero".
XV Premio Conmemorativo Luis Rosales
Con este poema gané el XV Premio conmemorativo Luis Rosales (2007), organizado por la cadena Cope y Obra social Caja Madrid:Dicen que el universo tiene la piel arrugada de un dios envejecido y que su tela contiene agujeros por los que la realidad se escapa para jugar a las tinieblas con sus hijos espacio y tiempo.
Dicen que una vez cada cien años las venas de las que emana la vida escogen un cuerpo para derramar en él la memoria de los siglos y que así es como nace el corazón del poeta.
Dicen que hace mucho tiempo, un dios de voz inclinada y rasgos invencibles, inventó el olvido como una fórmula magistral para que los hombres pudiesen amar sin que se extinguiese la raza.
El olvido para no notar ese punzón abriendo la aorta del buey, para poder sentarse en un banco del paseo sin sentir como el dolor abre su inmensa boca para morder el cuello del tigre.
Un lugar ausente de las largas manos de la naturaleza, sin la respiración metálica de la realidad.
El anochecer se está desvaneciendo como rabos de lagartija que coletean entre las hojas desprendidas del árbol de la memoria.
Dicen que en el espacio, más allá de las estrellas que se extinguieron hace décadas, existen cataratas de vacíos en donde todo lo que entra nunca vuelve a aparecer.
En esos lugares hay seres extraños que habitan entre erizos de sal y lobos que tiemblan de locura detrás de la mirada.
Cierro la puerta de mi infancia y a mi mente acude una música ancestral de tambores. Me he quedado con las máscaras de los tótems riéndose ante mi imposibilidad de asumir el destino. Máscaras detrás de las cuales se esconden todos y cada uno de los símbolos de la humanidad. Y sin embargo, soy incapaz de descifrar su significado, aunque en sueños acuda a mí teñido de algas y nebulosa.
El olvido irrumpe como la hemorragia del parto. La madre son todas las madres y el nacimiento otra forma de olvidar.
Los caracoles amarillos están atrofiando las venas del recuerdo. Y las uvas comienzan a blanquear sobre los juguetes de madera, dentro del habitáculo negro con ramificaciones incesantes.
Una mujer desnuda nos mira desde el final del laberinto, con su cuerpo asemejando el estado larvario. Tiene la piel húmeda, recubierta de lágrimas de gacela y tejidos vegetales.
Intentamos avanzar por las ramificaciones que se extienden en el habitáculo negro, queriendo llegar al lago donde se encuentra la mujer y mirar el cabello de sirena que se entreteje con nuestros pensamientos más íntimos.
La mujer se escapa como un pez de harina cada vez que creemos haber comprendido el significado del laberinto.
Hemos de sumergirnos más abajo de los surcos que dejó la ballena rosada, más abajo del muro de tiza de la consciencia.
Y una vez allí, entre los pliegues opiáceos del subconsciente, habrá que despojarse de la ropa y las creencias, habrá que dejarse llevar por la marea, hasta naufragar y llegar al tablero de damas donde se decidirá la partida.
El tablero tiene cuadrados blancos y negros de los que nacen flores. Y entre las grietas los insectos se arrastran sobre la superficie de los miedos de cada persona que llega hasta este lugar.
Allí nos esperará la mujer, acariciando el vientre de la ballena, donde nos hallamos nosotros desde que decidimos adentrarnos en el abismo.
Entonces nos damos cuenta de que el tablero es redondo y que es imposible salir de él. Jugamos con la ballena a cuestas, intentamos encontrar algún modo de escapar de ese lugar de olvido. Nos entretenemos en desflorar una margarita violeta, en aplastar a las luciérnagas azules, y en el momento menos pensado, el tablero se cierra sobre sí mismo.
Dicen que las fábulas son llevadas en un barco de miel de sueño en sueño y que así es como la memoria colectiva impide el olvido de los hombres.
Ya se acerca el sueño,
desde la enorme estatua de párpados cerrados.
http://www.obrasocialcajamadrid.es/ObraSocial/os_cruce/0,0,70143_0_0_0,00.html
(Nota: La imagen es una obra de Marina R. Vargas)