lunes, 11 de febrero de 2008

Metales en la voz (Ed. Vitruvio, 2006)


I Premio Gran Hotel Canarias

Metales en la voz, fue el primer libro que publiqué, tras ganar el Certamen de Poesía organizado por el Gran Hotel Canarias (el único, porque no volvió a convocarse). Como fue mi primer libro, y aunque creo que desde entonces ha madurado mi poesía, le tengo un cariño especial.

El jurado destacó del mismo "su imaginación y su claridad en la exposición de la soledad y el paso del tiempo".

A continuación podéis leer una muestra de los poemas del libro:

Viento enhebrado a la orilla del mar, prendido de uno de los múltiples pechos de la noche. Has llevado todos los dioses en tu voz. Y aún así no has encontrado el lugar que tan ávidamente buscabas. Una luz se detiene, ingrávida, a tu lado. Espera una respuesta.

* * *

Voces del tiemo ancladas en una plaza de mar, en el mástil d un barco que partió hace años. Alas transparentes desde donde no hay regreso posible. Los pájaros hablan el lenguaje de los que se marcharon. Flexible es su mirada. Río de voces tu memoria.

* * *

En esta noche de ventanas encendidas en alguna parte, he soñado con una mujer que vendía cestas de naranjas y tomillo en una calle de Shangai. Y al amanecer un tren de mercancías inició su recorrido hacia el sur de la memoria.

* * *

Y tu voz, un metal claro en la noche, qe sube, trepa por mi cuerpo desde la roja geometría del vértigo. Una pradera verde por la que cabalga un caballo tan azul como el cielo. Así tu voz y mi miedo. Somos peces enredados en las raíces verdes de los nombres y es imposible saber qué es lo que existía antes del lenguaje. Dímelo tú, con tu voz. Un metal claro en la noche.

Dónde su pueden obtener mis libros



De los libros que tengo publicados los más fáciles de conseguir son los siguientes:

La Torre de las Tortugas:

Donde seguro que lo tienen es en Hiperión: C/ Salustiano Olózaga, 14 de Madrid.

También lo tienen en la Casa del Libro:
- Gran Vía, núm. 29 de Madrid
- Alcalá, 96 de Madrid

Por internet:

http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblio/0,,2900001160805,00.html?codigo=2900001160805&nombre=LA%20TORRE%20DE%20LAS%20TORTUGAS

http://www.libreriacamara.com/pub/cam/asp/cam_pub__lib.asp?p=L0900000582


http://www.enciclo.com/index.php?option=com_commerce&page=product_info.php&&products_id=225023&osCsid=a5cd55f5ec6f9c29aefe44acc3648e7a


http://www.rinbro.com/cgi-bin/bookinfo.pl?idb=2921&title=La%20Torre%20De%20Las%20Tortugas%0A%0A


http://www.popularlibros.com/libros/LA-TORRE-DE-LAS-TORTUGAS/L1330000409/978-84-7517-887-5

http://www.libreriaproteo.es/ver_libro.php?id=409465

http://www.agapea.com/LA-TORRE-DE-LAS-TORTUGAS-n643439i.htm

http://www.artemisleon.com/cgi-vel/homero/WFICHA-LIBRO.pro?COD-LIBRO=229123


Las versiones del tigre:

Donde suelen tenerlo es en la Casa del Libro (C/ Gran Vía, 29 de Madrid o C/ Alcalá, 96 de Madrid), y si no quedan y se pide, seguro que lo traen.

Por internet:


http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblio/0,,2900001168626,00.html?codigo=2900001168626&nombre=LAS%20VERSIONES%20DEL%20TIGRE

http://www.codigobarras.com/es_ES/compra/oferta/de_angela_alvarez_saez/las_versiones_del_tigre/34188312.html

http://www.priceminister.es/offer/buy/22546385/Las-Versiones-Del-Tigre-Libro.html


jueves, 7 de febrero de 2008

Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores


Durante el curso 2005-2006 (cuarta promoción), residí en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores, en Córdoba, al haber obtenido una de beca de literatura. Y quien mejor para describir del esíritu de la Fundación sino el propio Antonio Gala, copio a continuación sus palabras: "En el Convento del Corpus Christi, construido y crecido biológicamente en Córdoba, en el siglo XVII, donde durante siglos se levantó la reflexión y el amor más espiritual, se instalarán las ansias, los deseos, los proyectos, el temblor y la luz de jóvenes creadores que llevarán después, vayan adonde vayan, el fértil recuerdo de su estancia. De ahí que el lema de la casa sea un versículo del Cantar de los Cantares: Pone me ut signaculum super cor tuum. Y así, cuando el éxito, o la mejor plenitud, los embarguen, podrán reconocerse unos a otros. Porque en el mismo lugar se sedimentó y floreció su arte, se produjo y alumbró su solidaridad, se codeó con otros su inspiración, y los invadió la hermosura de la misma ciudad y las caricias exteriores e interiores de un clima semejante. Con todo el fervor de mi corazón así anhelo que sea. Entre otras razones, porque no conozco mejor inmortalidad que la de ser recordado, con afecto y respeto, por quienes nos sucedan.”

Todo el mundo me pregunta cuando se enteran de que he estado en la Fundación que qué era realmente lo que hacía allí. Y nunca sé muy bien cómo contestar a esa pregunta. Siempre empiezo contando que vivíamos en un lugar precioso, lo que fue un convento en otra época, que tenía patios interiores con fuentes. Cada uno de los residentes (en mi promoción éramos 19), tenía una habitación propia, con baño incorporado y unas vistas impresionantes de todo Córdoba. Cada uno nos dedicábamos a un aspecto distinto de la creación: literatura, pintura, escultura o música, y aprendíamos unos de otros. ¿Que si había clases, cursos, etc.? No. De vez en cuando íbamos a exposiciones o recitales, pero no había clases. ¿Entonces qué hacíamos? Esta es la pregunta complicada, porque realmente no teníamos ninguna obligación en todo el día. La beca consiste en darte todo el tiempo que necesites para crear. No todo el mundo entiende la ventaja que esto supone para un creador, te regalan TIEMPO. No tener que estar con la cabeza en miles de cosas que tienes que hacer, la universidad o el trabajo, etc. Tienes todo un año para crear. Allí nadie te enseñaba nada, pero aprendías mucho, de los demás o de lo que investigabas por tu cuenta. Fue un año, aunque aparentemente tranquilo, intenso interiormente.

¿Qué más puedo decir de la Fundación? Que fue un año inolvidable, que gracias a la Fundación hice amigos que todavía conservo, que a partir de ese año empecé a ESCRIBIR. Y los momentos malos, se olvidaron hace tiempo. Sin ese año en la Fundación no sería la persona que actualmente soy.

Para quien quiera más información:

http://www.fundacionantoniogala.org/detalle.php?id=70&idpromo=1

X y XI Certamen de Poesía Mujeres Creadoras


Dos años consecutivos gané el Certamen de Poesía Mujeres Creadoras, organizado por el Ayuntamiento de Baena. En el año 2006, lo hice con la serie de poemas titulado Casa de Tablas, que eran unos poemas dedicados al pueblo de mis padres, Cadalso de los Vidrios, en la provincia de Madrid. En el año 2007, lo gané con la obra titulada Samarcanda. A continuación podéis leer una muestra de las anteriores obras:

Casa de Tablas

1

La casa de mis abuelos

tenía una higuera que señalaba hacia el norte

en el adviento y los días de guardar.

También tenía

una parra con uvas silvestres

que caían en cestos de mimbre

desde una fecha impar de la posguerra.

Antes de que yo naciera

mi padre jugaba con soldaditos de plomo

en el empedrado de la plaza

donde un día perdió su identidad

entre la carne dura del membrillo.

Y de la acedera áspera del hambre

creció a manojos

el aroma verde del jabón de lagarto.


2

En las noches furtivas de diciembre

mi madre sembraba trigo

sobre un colchón de lana,

mientras tomaba un té amargo en Marruecos

recordando a los amantes

que nunca tuvo,

o visitando ciudades exóticas

con nombres agrios como Bogotá

escritos en el aroma a mostaza

de los libros prestados.


4

En el lugar más alto de la sierra

los musulmanes vigilaban

un cruce de caminos.

Allí el deseo sembró espigas de menta

en las manos posibles de una monja.

Mientras los siglos

iban dejando huellas de cipreses

en el pulso irregular de la vida.



Samarcanda

7

Tu nombre de miel y cáscara de naranja

irrumpió en mi cuerpo como la luz

que ilumina las ruinas de una iglesia.

Hay entre nuestros cuerpos

miles de judíos errantes

que recorren un destierro

de ciudades perdidas.

Caminos que nunca llevan

al próximo oriente.

Pulseras de perlas negras y corales.

Reinos perdidos en múltiples batallas.

10

Me llevo a la boca tu nombre a racimos.

Los gajos van dejando un rastro de centauros,

de fuentes arabescas y seres mitológicos.

Las moras que coloqué en el valle de tu espalda,

yacen ahora inertes

como un papiro escrito en una lengua muerta.


(Nota: la foto pertenece al Palacio de Villena, en Cadalso de los Vidrios)


Presentación a "Las Versiones del Tigre", por Ana García Cejudo


Antes de pasar a presentar el libro "Las versiones del tigre", de Ángela Álvarez, es ineludible que pase por comentar un par de detalles de estos otros libros que he tenido el placer de leer con motivo de esta presentación -me refiero a Espiral y La torre de las tortugas- en los que existe ya un universo propio en el que los sentidos, tanto de quien escribe como de quien recibe sus palabras, se sitúan en un primer plano. Existe ya un lenguaje que busca la imagen directa, que la entrega sin titubeos para que sea vista, oída, tocada, sentida tal cual es:

Como apunta en La torre de las tortugas:

Antes de las palabras y del tiempo

Cuando el lenguaje era su propio significado

Y es importante destacar esta cualidad de su poética, ya que la poesía se sitúa, o es lo que teóricamente se pretende, en el origen del propio lenguaje, donde casi se toca la realidad, aunque la realidad siempre consigue huir de ese espacio tan limitado que es nuestra voz.

Así, las palabras fluyen como un acto natural, como la respiración o el latido. Como dice en espiral, en un fragmento de “la escritura”:

El corazón bombea letras que después de un recorrido por lo alto y por lo bajo, regresan transformadas.

Como no puede ser de otra manera, se habla de una realidad mediada por su voz, por la voz de la autora, que es precisamente la que juega con esa sustancia original y la transforma. De este modo se entrega un mundo propio que es a la vez salvaje y artificio, pero que no deja de tener un algo que sólo se presiente, libre de la interpretación y del concepto estático. Se podría decir que en esa intimidad o experiencia a la que invita-hasta cierto punto- la autora, se fragmenta una imagen como la imagen de un cuadro de Frida Kahlo, con todo ese color que renueva lo cotidiano y lo convierte en una experiencia nueva, porque siempre se pueden descubrir nuevos matices-

Esto nos abre a “Las versiones del tigre” que es el centro de esta presentación, en el que, sin duda, vuelve a cobrar vida ese mundo de los sentidos, y ese mundo en el que la palabra nos empuja directamente a una realidad que no se deja dominar fácilmente. Es revelador que en un primer instante del libro, en el título mismo, se haga explícita alusión a un autor, Borges, que es también presa de ese tigre, de ese instante primigenio e inaprensible. Así comienza el autor su poema “el otro tigre”

Jorge Luís Borges “el otro tigre”

Pienso en un tigre. La penumbra exalta

La vasta biblioteca laboriosa

Y parece alejar los anaqueles;

Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,

Él irá por su selva y su mañana

Y marcará su rastro en la limosa

Margen de un río cuyo nombre ignora

(en su mundo no hay nombres ni pasado

Ni porvenir, sólo un instante cierto)

Así como se ha escrito que el tigre de Borges viene a representar esa sustancia de lo real que siempre se evade del follaje de las palabras, presente está a lo largo del libro aquello que no se puede nombrar sin ser transformado en otra cosa distinta, algo pasado por sus ojos, y que lleva, en cualquier caso, a su vez la marca de su escritura que linda con ese estado indómito.

Sin buscar, ni mucho menos, la relación entre la autora con cualquier otro u otra autora, no al menos a un nivel comparativo, me gustaría apuntar esta relación como una relación natural: no hay duda que unos libros llaman a otros, y que los que escriben tienen una comunicación entre lo que han leído, visto, sentido, y su propia creación literaria- que es siempre única. Dicho esto, no hay duda que lo escrito está también (además de la relación que pueda existir entre autores dispares) en contacto con el propio acto de nombrar que es, como ya he apuntado, una de las intenciones del Arte poética como tal: en palabras de la autora:

Un intento de nombrar lo innombrable.

Y sobre todo un juego de imágenes, de símbolos y significados, entre la pura experiencia y la ensoñación. Es más, yo diría que se mantiene permanentemente una puerta abierta entre estos estratos, que se presentan como cuadros, escenas, historias completas, y que a la vez formulan entre todas un dibujo total, una visión total de los personajes o el personaje que encierran sus páginas. El sueño entra y se sale del sueño, pero no hay una delimitación clara entre el lo que es reflejo y lo que es el cuerpo que lo hace posible.

De este modo da comienzo el libro (con estas palabras): Entrando en el sueño.

Una vez en su interior hay también sueños.

Como en El sacrificio, cuando dice:

Mis dedos se podrían enamorar de tus dientes. Esto también lo ha soñado. El brujo se lo dice a la mujer en una jaula con barrotes de agua.

Hay golpes de ironía, como en las Abluciones:

Es necesaria la ablución obsesiva después de haber bebido tanta sangre de cristo.

Hay reencuentros: como el encuentro con la infancia en Los recuerdos:

La mujer comienza a trepar por la enredadera detrás de la niña.


Y hay distancias:

Como en La intolerancia cuando dice:

Aunque uno de los cuerpos esté encima del otro, no se rozan.

Resumiendo: hay un lugar para la expansión de los sentidos, para la expresión directa, aunque esto no quiere decir, necesariamente, que todo sea colorido o luminoso, porque también deja un lugar natural a la desesperanza y al absurdo.

Me refiero a pasajes como en la inmortalidad:

El miedo le obliga a cazar ranas y a obsesionarse con la búsqueda. El miedo echa raíces hacia dentro de su ombligo.

Y en El estudioso:

El loco mueve el agua del indígena. El indígena revuelve la biblioteca del estudioso. Es estudioso se vuelve loco. Desaprender.

Donde la tensión entre contrarios termina apuntando hacia el desconcierto y la inutilidad del amontonamiento de la sabiduría- o la saturación.

Por último, aunque bien podría haber empezado por aquí, las diferentes escenas de las que está compuesto el libro, la estructura que nos conduce, podría- o yo lo he visto así- entenderse como una suerte de espiral que pasa en movimiento por imágenes que resultan tremendamente familiares o cercanas- y para las que, sin embargo, no sabríamos qué palabras elegir.

Me encantaría cerrar con una cita, ya que así también se cierra el libro, de una autora Alejandra Pizarnik, que también se buscaba en ese espejo que es la literatura.

“deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.”

Ana García Cejudo

(Nota: la imagen es de Marina R. Vargas)


Presentación de Verónica Aranda a mi poesía


La poesía de Ángela Álvarez Sáez, como en los mejores mitos griegos, parece “el regreso de un laberinto a otro laberinto más antiguo en el que no existía ninguna salvación” y donde “la noche caía como un círculo.” Así, lo primero que llama la atención cuando abrimos un libro suyo es la increíble corriente onírica que se mueve como por arte de magia o a través de elegantes malabarismos, que nos va arrastrando y transportando a lo largo de las páginas.

La atmósfera de los poemas de Ángela tiene algo de película de Buñuel, Passolini o Lars Von Trier, entre la magia de lo visual y el poder de lo simbólico; hay asimismo algo de cuadro de Hopper, casas aisladas cuya “escalera de caracol se llena de luciérnagas”; un grito espiral de Munch, ante los miedos, representados en la forma de un tigre calvo, sin dientes y de “vértigo escanciando zumo de azalea en los interiores;” una imaginería de cuadro de Dalí donde “los días transcurren como relojes parados” porque “los cuervos han picoteado las manecillas” y donde la “sensación de pérdida levanta los adoquines y humedece la cal de las paredes” o un capricho de Goya donde una niña sueña con una procesión de monstruos, burros y frailes y una hilandera le teje un ajuar.

Pero el espacio y el tiempo en la poesía de Ángela van mucho más allá de lo aparentemente bíblico, sobrenatural, mitológico o vanguardista. Sus versos se sitúan en un mapamundi que abarca toda la historia de la humanidad, en su sucesión de épocas y civilizaciones, perpetuo diálogo entre Oriente y Occidente. La autora habla de rituales que logran traspasar el inconsciente de la literatura, recuerda el éxodo y es capaz de doblar las palabras “como un hierro candente.”

Al igual que la memoria del muerto y la del loco, la poesía de Ángela Álvarez Sáez está compuesta de miles de instantáneas, se edifica a base de ricos símbolos como torres de tortugas que encerraran todo un universo dentro del caparazón, de ahí sus infinitas lecturas e interpretaciones, su capacidad para construir imágenes siempre nuevas, sinestesias que se pueden palpar, como girasoles que se abren dentro de la boca del lector u hogazas de pan que se parten en dos sobre la mesa de nuestros antepasados, en unas coordenadas donde la escritura y la palabra, consciente de su plasticidad y poder, se convierte “en un verdadero acto de fe”. Porque, en definitiva y como dice magistralmente la poeta, la poesía no es más que “Lo que dejamos atrás y lo que olvidaremos; el imperio perdido de las tortugas.”

Homenaje a Benazir Bhutto



A continuación podéis leer un poema que ha escrito Verónica Aranda, en homenaje a Benazir Bhutto:


Pakistán

Una cita aplazada

en una calle de sombrererías,

que nos deja la espera intrascendente

bajo los soportales con macetas

y el olor a tabaco de liar

de lugares de paso. Los libreros

beben en las trastiendas clandestinas.

Sobre los veladores caen los naipes

en un viejo café donde leo la prensa:

Invierno turbulento en Pakistán,

Benazir Bhutto muere asesinada.

En su última foto

saludaba a las masas sin presentir el miedo.

La sangre en Rawalpindi salpica los magnolios.

Ciudades saqueadas al ocaso.



Verónica Aranda