martes, 12 de febrero de 2008

Recitales


Durante el año pasado di una serie de recitales en Madrid, algunos de ellos gracias a la Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, por ejemplo di un recital en el Centro Juvenil Galileo, en El Café del Despertar en dos ocasiones, una de ellas con motivo de la noche en blanco participé en un maratón poético, y también en la Casa del Libro de Gran Vía, dentro del ciclo poético titulado Los jueves poéticos en la Casa del Libro.

También di un recital junto con Ana Isabel Conejo en el Colegio Mayor Isabel de España, dentro de los encuentros poéticos titulados Séptimo viaje de invierno.

En Leganés también ofrecí un recital en el Café la invierna, un café muy acogedor y bohemio, que invitaba a la poesía.

http://www.lainvierna.com/historial.htm

Por último, recité en el Café Libertad, de gran tradición poética y musical.

http://www.libertad8cafe.es/nuestrosartistas.php?ini=%C3%81&id=439

Después de haber dado todos esos recitales, echo en falta la pasión por la poesía en Madrid, los recitales no se llenan (en el que más gente vino a verme, que yo no conociese, fue en Leganés). Es una pena que sólo tus conocidos vengan a los recitales. Incluso, gente muy consagrada en el mundo de la poesía, se quedan solos en sus recitales. He de decir, que he visto mucho más apego por la poesía en Andalucía, siempre que allí he acudido a algún acto poético, o he recogido un premio, se llenaba la sala, al contrario que en Madrid. Supongo que aquí tenemos una sobresaturación de actos y poca publicidad. Aún así, aquí queda mi queja.

Las Versiones del Tigre (Ed. Vitruvio, 2007)


Este libro me lo publicaron el año pasado en ediciones Vitruvio. En una de las primeras páginas aparece la siguiente nota del editor: "Las versiones del tigre es un profundo homenaje a Jorge Luis Borges, amparada en el mítico tigre del escritor argentino, Ángela Álvarez ha sabido construir una prosa poética muy personal, brillante y lúcida". COn este libro quedé finalista en el I Premio de poesía Margarita Hierro. Os dejo con alguno de sus poemas en prosa:

Los recuerdos

En el interior de la casa hay un patio con una fuente en el medio. El patio es rectangular. Sin embargo, en la mirada de la mujer tiene forma de círculo –aunque el lugar es el mismo, la mujer lo percibe como una sucesión de momentos-. La mujer da una vuelta alrededor de la fuente y se encuentra con una niña que trepa por una enredadera que conduce a la infancia. La mujer llama a la niña y ésta, después de mirarla con sus mismos ojos, desaparece por el tejado. La mujer, sorprendida por el suceso, decide dar otra vuelta alrededor de la fuente. Esta vez no aparece nadie. Pero unos versos se le agolpan en la boca. La sensación de pérdida levanta los adoquines y humedece la cal de las paredes. La mujer quiere huir de ese recuerdo y da una tercera vuelta. La frescura del aljibe despliega en el balcón un mapa con un camino trazado. Antes de que la mujer logre memorizar la ruta, el mapa desaparece. Los recuerdos están colgados en unas perchas que salen del techo. Parece un tendedero de pescado. La mujer cierra los ojos y siente el patio como es: rectangular, con el empedrado, los tiestos colgados de las ventanas, los cántaros y los tres escalones irregulares que dan a la cocina. La mujer se duerme dentro del murmullo del agua. Y sueña con una niña que tiene sus mismos rasgos. La mujer comienza a trepar por la enredadera detrás de la niña.


Los antihéroes

A los antihéroes se les conoce por su andar indeciso, con un pie siempre más retrasado que el otro y por su cabeza inclinada hacia la búsqueda. El antihéroe se toma un café por las mañanas, va al baño en los restaurantes y exhibe públicamente sus miedos, colgados del pomo de la entrada o de sus ademanes torpes. El antihéroe se define a sí mismo como una persona normal, pero en realidad está construido con los pedazos rotos de la palabra creencia. Un pedazo de guión de una película independiente. Un trozo de vanguardia, otro de novelas desestructuradas. Un pedazo de yo fragmentado o de consulta psicoanalítica. Un sobrenombre surrealista o el apartamento de un neurótico. Los antihéroes, como su propio nombre indica, tienen las cualidades contrarias a las de los héroes: no son guapos, no son musculosos, no son valientes, ni mucho menos el yerno que toda madre querría tener. Muchos antihéroes suelen llevar cordones en los zapatos y gafas de pasta. Son tímidos, compulsivos y fetichistas de los pies. Sus sueños son diurnos y son tan cobardes que no se atreven a montarse en las atracciones de las ferias. Incluso les da miedo coger a su hijo recién nacido y prefieren observar su fragilidad detrás de un cristal. Los antihéroes tienen el pulso tembloroso y siempre tiran el caldo encima de la mujer gorda. Cuando éstos caminan por la calle parecen estar atravesando bosques muy densos y tienen la costumbre de no pisar las líneas que se forman debido a las intersecciones de los adoquines. En la literatura se expresan mediante un monólogo interior desorganizado e incoherente. Y su falta de moral les hace ir en busca de algo que dé sentido y lo pierden en el intento. A los antihéroes se les conoce por su andar indeciso y por su cabeza inclinada hacia la búsqueda. ¿Qué es lo que han perdido? Los antihéroes van buscando su mitad divina. Porque aunque ellos no quieran reconocerlo, hoy en día son tratados como verdaderos héroes, algo que obviamente no son, al ser su mitad mortal más fuerte de lo que los dioses habían imaginado cuando se les ocurrió engendrarlos. A los antihéroes les asustan los relojes y los perros, les gusta la comida china y se toman un güisqui antes de terminar este texto. Los antihéroes se pierden entre los espacios en blanco del poema. Mitad hombre. Mitad sentido de pérdida.


(Nota: la imagen es obra de David Escalona)

lunes, 11 de febrero de 2008

El día que nevó sobre el naranjo (Ed. La Palma)


La antología El día que nevó sobre el naranjo, fue publicada por Ediciones La Palma, y en él se aunaban poemas de los escritores que compartimos la beca de la Fundación Antonio Gala en el mismo curso.

En esa antología hay diez poemas-relatos míos. Cinco pertenecen al libro Espiral (con el que he quedado finalista en algunos certámenes de poesía, si bien no he llegado a publicarlo al completo) y otros cinco al libro de poemas Las versiones del tigre.

El primer poema de los que he colgado a continuación, es un poema dedicado a la memoria de mi tía Tere, que murió de cáncer, aunque también puede hacerse una lectura de él referente al miedo en general, ese miedo circular y asfixiante que nos invade a todos en algunos momentos de la vida, sin que no lo haya habido ningún detonante. Os dejo con los poemas, que son casi relatos:

Los miedos

La cabeza está calva. La silueta de una mujer sin pelo dibujada en un cristal. La ventana está calva. Detrás el día es tormenta. La tarde a punto de estallar como una bomba de agua. El estruendo no se produce. Tan sólo es un a punto de. La mujer está calva. En la cabeza tiene una cicatriz. Cinco centímetros de muerte. La muerte está calva. La muerte es una reina calva que desciende un tobogán. La mujer calva toma antidepresivos. Tiene una mancha en la cabeza. La mancha es un reflejo de la herida. Y las imágenes reflejadas no provienen de los espejos –aunque esa sea la creencia mayoritaria.- La herida no se ve. La mujer tiene una herida que late en sus sienes. Una herida que no tiene mapa ni brújula. Que aflora en la cabeza calva. La herida es de la naturaleza de los recuerdos. La mujer calva no sabe olvidar. Mira a través del cristal y descubre que al otro lado hay un tigre. El tigre no toma antidepresivos. La mujer calva tiene miedo de un tigre que no toma antidepresivos. El tigre está en una jaula de cristal con forma de lluvia. La mujer tiene miedo de un tigre enjaulado. Y el tigre quiere tocar la cicatriz de la cabeza de la mujer pero se lo impide un cristal. La mujer sabe que el tigre quiere tocar sus cinco centímetros de muerte y llora hasta secarse por dentro. La reina calva tiene miedo del tigre que quiere quedarse dentro de la jaula. Los toboganes cada vez son más altos. La pendiente es cada vez más empinada. Y la reina calva no sabe caer. Tampoco hay mapas que enseñen a caer. La mujer calva está a punto de, otra vez. No hay más elementos. La muerte, el tigre, la mujer. Todo gira alrededor de ellos. La mujer se olvida del tigre. El tigre se olvida de la muerte. La muerte se olvida de. La mujer recuerda una ventana. Mira hacia dentro de la ventana. La herida recuerda el dolor y la reina recuerda el tobogán. El tigre abre la boca. No tiene colmillos. La mujer sabía que el tigre no tenía colmillos. El tigre mira la tarde que está a punto de. El tigre tiene miedo de la mujer. En el cristal solo está dibujado un tigre calvo.


Los interiores

Un hotel al lado del mar. Parece un barco que parte sin hacer el más mínimo movimiento. Es de noche. Las farolas están encendidas y las escaleras de caracol se llenan de luciérnagas. Las paredes le parecen más amarillentas. Todo más decadente –como su literatura-. Las ruinas que pueblan la memoria. Las ruinas de la memoria. Alguien le sonrió en aquel lugar hace cientos de años. Su figura recortada contra un muro de arena que se le viene encima. La primera vez que estuvo aquí, en esta descripción, el hotel estaba aislado. Sólo se comunicaba con la civilización por un hilo de nailon que no tenía la consistencia suficiente para estar cerca de ninguna parte. Sin embargo, ahora estamos mirando este mismo hotel y los ojos sienten los obstáculos de otras construcciones contiguas. Casas de veraneo para extranjeros, pistas de tenis y parques con una lluvia muy fina que sube sin cesar por los toboganes. Señor, la maleta. No trae equipaje. Ni tampoco dinero. Pero sabe que tiene el tiempo justo y que puede que sea la última vez. No quiere lastres. Solo el recuerdo de una fisura divide el suelo en diversas formas irregulares– le trae a la memoria una película de Bergman-. El olor a cera quemada. Habrán hecho una hoguera con todos los maniquíes que sobraron. La habitación doscientos diecinueve, la misma que la última vez. Pero él no es el mismo. Eres consciente de que has cambiado, de que sigues cambiando. Gira la llave y al empujar hacia abajo el pomo de la puerta, abre los ojos y los siente entumecidos porque hace mucho que los tenía cerrados.

La habitación tiene una pared de cristal. Se acerca hacia ella lentamente. Y cada vez siente más ese vértigo que le contrae el pecho y no le deja respirar. De nuevo la pared de cristal, el mar como una alfombra mágica y aquel vértigo escanciando zumo de azalea por el suelo de la habitación. No quiere seguir avanzando. Le da miedo reconocerse a sí mismo mirando desde fuera.

(Nota: La imagen es obra de Marina R. Vargas)

Metales en la voz (Ed. Vitruvio, 2006)


I Premio Gran Hotel Canarias

Metales en la voz, fue el primer libro que publiqué, tras ganar el Certamen de Poesía organizado por el Gran Hotel Canarias (el único, porque no volvió a convocarse). Como fue mi primer libro, y aunque creo que desde entonces ha madurado mi poesía, le tengo un cariño especial.

El jurado destacó del mismo "su imaginación y su claridad en la exposición de la soledad y el paso del tiempo".

A continuación podéis leer una muestra de los poemas del libro:

Viento enhebrado a la orilla del mar, prendido de uno de los múltiples pechos de la noche. Has llevado todos los dioses en tu voz. Y aún así no has encontrado el lugar que tan ávidamente buscabas. Una luz se detiene, ingrávida, a tu lado. Espera una respuesta.

* * *

Voces del tiemo ancladas en una plaza de mar, en el mástil d un barco que partió hace años. Alas transparentes desde donde no hay regreso posible. Los pájaros hablan el lenguaje de los que se marcharon. Flexible es su mirada. Río de voces tu memoria.

* * *

En esta noche de ventanas encendidas en alguna parte, he soñado con una mujer que vendía cestas de naranjas y tomillo en una calle de Shangai. Y al amanecer un tren de mercancías inició su recorrido hacia el sur de la memoria.

* * *

Y tu voz, un metal claro en la noche, qe sube, trepa por mi cuerpo desde la roja geometría del vértigo. Una pradera verde por la que cabalga un caballo tan azul como el cielo. Así tu voz y mi miedo. Somos peces enredados en las raíces verdes de los nombres y es imposible saber qué es lo que existía antes del lenguaje. Dímelo tú, con tu voz. Un metal claro en la noche.

Dónde su pueden obtener mis libros



De los libros que tengo publicados los más fáciles de conseguir son los siguientes:

La Torre de las Tortugas:

Donde seguro que lo tienen es en Hiperión: C/ Salustiano Olózaga, 14 de Madrid.

También lo tienen en la Casa del Libro:
- Gran Vía, núm. 29 de Madrid
- Alcalá, 96 de Madrid

Por internet:

http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblio/0,,2900001160805,00.html?codigo=2900001160805&nombre=LA%20TORRE%20DE%20LAS%20TORTUGAS

http://www.libreriacamara.com/pub/cam/asp/cam_pub__lib.asp?p=L0900000582


http://www.enciclo.com/index.php?option=com_commerce&page=product_info.php&&products_id=225023&osCsid=a5cd55f5ec6f9c29aefe44acc3648e7a


http://www.rinbro.com/cgi-bin/bookinfo.pl?idb=2921&title=La%20Torre%20De%20Las%20Tortugas%0A%0A


http://www.popularlibros.com/libros/LA-TORRE-DE-LAS-TORTUGAS/L1330000409/978-84-7517-887-5

http://www.libreriaproteo.es/ver_libro.php?id=409465

http://www.agapea.com/LA-TORRE-DE-LAS-TORTUGAS-n643439i.htm

http://www.artemisleon.com/cgi-vel/homero/WFICHA-LIBRO.pro?COD-LIBRO=229123


Las versiones del tigre:

Donde suelen tenerlo es en la Casa del Libro (C/ Gran Vía, 29 de Madrid o C/ Alcalá, 96 de Madrid), y si no quedan y se pide, seguro que lo traen.

Por internet:


http://www.casadellibro.com/fichas/fichabiblio/0,,2900001168626,00.html?codigo=2900001168626&nombre=LAS%20VERSIONES%20DEL%20TIGRE

http://www.codigobarras.com/es_ES/compra/oferta/de_angela_alvarez_saez/las_versiones_del_tigre/34188312.html

http://www.priceminister.es/offer/buy/22546385/Las-Versiones-Del-Tigre-Libro.html


jueves, 7 de febrero de 2008

Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores


Durante el curso 2005-2006 (cuarta promoción), residí en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores, en Córdoba, al haber obtenido una de beca de literatura. Y quien mejor para describir del esíritu de la Fundación sino el propio Antonio Gala, copio a continuación sus palabras: "En el Convento del Corpus Christi, construido y crecido biológicamente en Córdoba, en el siglo XVII, donde durante siglos se levantó la reflexión y el amor más espiritual, se instalarán las ansias, los deseos, los proyectos, el temblor y la luz de jóvenes creadores que llevarán después, vayan adonde vayan, el fértil recuerdo de su estancia. De ahí que el lema de la casa sea un versículo del Cantar de los Cantares: Pone me ut signaculum super cor tuum. Y así, cuando el éxito, o la mejor plenitud, los embarguen, podrán reconocerse unos a otros. Porque en el mismo lugar se sedimentó y floreció su arte, se produjo y alumbró su solidaridad, se codeó con otros su inspiración, y los invadió la hermosura de la misma ciudad y las caricias exteriores e interiores de un clima semejante. Con todo el fervor de mi corazón así anhelo que sea. Entre otras razones, porque no conozco mejor inmortalidad que la de ser recordado, con afecto y respeto, por quienes nos sucedan.”

Todo el mundo me pregunta cuando se enteran de que he estado en la Fundación que qué era realmente lo que hacía allí. Y nunca sé muy bien cómo contestar a esa pregunta. Siempre empiezo contando que vivíamos en un lugar precioso, lo que fue un convento en otra época, que tenía patios interiores con fuentes. Cada uno de los residentes (en mi promoción éramos 19), tenía una habitación propia, con baño incorporado y unas vistas impresionantes de todo Córdoba. Cada uno nos dedicábamos a un aspecto distinto de la creación: literatura, pintura, escultura o música, y aprendíamos unos de otros. ¿Que si había clases, cursos, etc.? No. De vez en cuando íbamos a exposiciones o recitales, pero no había clases. ¿Entonces qué hacíamos? Esta es la pregunta complicada, porque realmente no teníamos ninguna obligación en todo el día. La beca consiste en darte todo el tiempo que necesites para crear. No todo el mundo entiende la ventaja que esto supone para un creador, te regalan TIEMPO. No tener que estar con la cabeza en miles de cosas que tienes que hacer, la universidad o el trabajo, etc. Tienes todo un año para crear. Allí nadie te enseñaba nada, pero aprendías mucho, de los demás o de lo que investigabas por tu cuenta. Fue un año, aunque aparentemente tranquilo, intenso interiormente.

¿Qué más puedo decir de la Fundación? Que fue un año inolvidable, que gracias a la Fundación hice amigos que todavía conservo, que a partir de ese año empecé a ESCRIBIR. Y los momentos malos, se olvidaron hace tiempo. Sin ese año en la Fundación no sería la persona que actualmente soy.

Para quien quiera más información:

http://www.fundacionantoniogala.org/detalle.php?id=70&idpromo=1

X y XI Certamen de Poesía Mujeres Creadoras


Dos años consecutivos gané el Certamen de Poesía Mujeres Creadoras, organizado por el Ayuntamiento de Baena. En el año 2006, lo hice con la serie de poemas titulado Casa de Tablas, que eran unos poemas dedicados al pueblo de mis padres, Cadalso de los Vidrios, en la provincia de Madrid. En el año 2007, lo gané con la obra titulada Samarcanda. A continuación podéis leer una muestra de las anteriores obras:

Casa de Tablas

1

La casa de mis abuelos

tenía una higuera que señalaba hacia el norte

en el adviento y los días de guardar.

También tenía

una parra con uvas silvestres

que caían en cestos de mimbre

desde una fecha impar de la posguerra.

Antes de que yo naciera

mi padre jugaba con soldaditos de plomo

en el empedrado de la plaza

donde un día perdió su identidad

entre la carne dura del membrillo.

Y de la acedera áspera del hambre

creció a manojos

el aroma verde del jabón de lagarto.


2

En las noches furtivas de diciembre

mi madre sembraba trigo

sobre un colchón de lana,

mientras tomaba un té amargo en Marruecos

recordando a los amantes

que nunca tuvo,

o visitando ciudades exóticas

con nombres agrios como Bogotá

escritos en el aroma a mostaza

de los libros prestados.


4

En el lugar más alto de la sierra

los musulmanes vigilaban

un cruce de caminos.

Allí el deseo sembró espigas de menta

en las manos posibles de una monja.

Mientras los siglos

iban dejando huellas de cipreses

en el pulso irregular de la vida.



Samarcanda

7

Tu nombre de miel y cáscara de naranja

irrumpió en mi cuerpo como la luz

que ilumina las ruinas de una iglesia.

Hay entre nuestros cuerpos

miles de judíos errantes

que recorren un destierro

de ciudades perdidas.

Caminos que nunca llevan

al próximo oriente.

Pulseras de perlas negras y corales.

Reinos perdidos en múltiples batallas.

10

Me llevo a la boca tu nombre a racimos.

Los gajos van dejando un rastro de centauros,

de fuentes arabescas y seres mitológicos.

Las moras que coloqué en el valle de tu espalda,

yacen ahora inertes

como un papiro escrito en una lengua muerta.


(Nota: la foto pertenece al Palacio de Villena, en Cadalso de los Vidrios)


Presentación a "Las Versiones del Tigre", por Ana García Cejudo


Antes de pasar a presentar el libro "Las versiones del tigre", de Ángela Álvarez, es ineludible que pase por comentar un par de detalles de estos otros libros que he tenido el placer de leer con motivo de esta presentación -me refiero a Espiral y La torre de las tortugas- en los que existe ya un universo propio en el que los sentidos, tanto de quien escribe como de quien recibe sus palabras, se sitúan en un primer plano. Existe ya un lenguaje que busca la imagen directa, que la entrega sin titubeos para que sea vista, oída, tocada, sentida tal cual es:

Como apunta en La torre de las tortugas:

Antes de las palabras y del tiempo

Cuando el lenguaje era su propio significado

Y es importante destacar esta cualidad de su poética, ya que la poesía se sitúa, o es lo que teóricamente se pretende, en el origen del propio lenguaje, donde casi se toca la realidad, aunque la realidad siempre consigue huir de ese espacio tan limitado que es nuestra voz.

Así, las palabras fluyen como un acto natural, como la respiración o el latido. Como dice en espiral, en un fragmento de “la escritura”:

El corazón bombea letras que después de un recorrido por lo alto y por lo bajo, regresan transformadas.

Como no puede ser de otra manera, se habla de una realidad mediada por su voz, por la voz de la autora, que es precisamente la que juega con esa sustancia original y la transforma. De este modo se entrega un mundo propio que es a la vez salvaje y artificio, pero que no deja de tener un algo que sólo se presiente, libre de la interpretación y del concepto estático. Se podría decir que en esa intimidad o experiencia a la que invita-hasta cierto punto- la autora, se fragmenta una imagen como la imagen de un cuadro de Frida Kahlo, con todo ese color que renueva lo cotidiano y lo convierte en una experiencia nueva, porque siempre se pueden descubrir nuevos matices-

Esto nos abre a “Las versiones del tigre” que es el centro de esta presentación, en el que, sin duda, vuelve a cobrar vida ese mundo de los sentidos, y ese mundo en el que la palabra nos empuja directamente a una realidad que no se deja dominar fácilmente. Es revelador que en un primer instante del libro, en el título mismo, se haga explícita alusión a un autor, Borges, que es también presa de ese tigre, de ese instante primigenio e inaprensible. Así comienza el autor su poema “el otro tigre”

Jorge Luís Borges “el otro tigre”

Pienso en un tigre. La penumbra exalta

La vasta biblioteca laboriosa

Y parece alejar los anaqueles;

Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,

Él irá por su selva y su mañana

Y marcará su rastro en la limosa

Margen de un río cuyo nombre ignora

(en su mundo no hay nombres ni pasado

Ni porvenir, sólo un instante cierto)

Así como se ha escrito que el tigre de Borges viene a representar esa sustancia de lo real que siempre se evade del follaje de las palabras, presente está a lo largo del libro aquello que no se puede nombrar sin ser transformado en otra cosa distinta, algo pasado por sus ojos, y que lleva, en cualquier caso, a su vez la marca de su escritura que linda con ese estado indómito.

Sin buscar, ni mucho menos, la relación entre la autora con cualquier otro u otra autora, no al menos a un nivel comparativo, me gustaría apuntar esta relación como una relación natural: no hay duda que unos libros llaman a otros, y que los que escriben tienen una comunicación entre lo que han leído, visto, sentido, y su propia creación literaria- que es siempre única. Dicho esto, no hay duda que lo escrito está también (además de la relación que pueda existir entre autores dispares) en contacto con el propio acto de nombrar que es, como ya he apuntado, una de las intenciones del Arte poética como tal: en palabras de la autora:

Un intento de nombrar lo innombrable.

Y sobre todo un juego de imágenes, de símbolos y significados, entre la pura experiencia y la ensoñación. Es más, yo diría que se mantiene permanentemente una puerta abierta entre estos estratos, que se presentan como cuadros, escenas, historias completas, y que a la vez formulan entre todas un dibujo total, una visión total de los personajes o el personaje que encierran sus páginas. El sueño entra y se sale del sueño, pero no hay una delimitación clara entre el lo que es reflejo y lo que es el cuerpo que lo hace posible.

De este modo da comienzo el libro (con estas palabras): Entrando en el sueño.

Una vez en su interior hay también sueños.

Como en El sacrificio, cuando dice:

Mis dedos se podrían enamorar de tus dientes. Esto también lo ha soñado. El brujo se lo dice a la mujer en una jaula con barrotes de agua.

Hay golpes de ironía, como en las Abluciones:

Es necesaria la ablución obsesiva después de haber bebido tanta sangre de cristo.

Hay reencuentros: como el encuentro con la infancia en Los recuerdos:

La mujer comienza a trepar por la enredadera detrás de la niña.


Y hay distancias:

Como en La intolerancia cuando dice:

Aunque uno de los cuerpos esté encima del otro, no se rozan.

Resumiendo: hay un lugar para la expansión de los sentidos, para la expresión directa, aunque esto no quiere decir, necesariamente, que todo sea colorido o luminoso, porque también deja un lugar natural a la desesperanza y al absurdo.

Me refiero a pasajes como en la inmortalidad:

El miedo le obliga a cazar ranas y a obsesionarse con la búsqueda. El miedo echa raíces hacia dentro de su ombligo.

Y en El estudioso:

El loco mueve el agua del indígena. El indígena revuelve la biblioteca del estudioso. Es estudioso se vuelve loco. Desaprender.

Donde la tensión entre contrarios termina apuntando hacia el desconcierto y la inutilidad del amontonamiento de la sabiduría- o la saturación.

Por último, aunque bien podría haber empezado por aquí, las diferentes escenas de las que está compuesto el libro, la estructura que nos conduce, podría- o yo lo he visto así- entenderse como una suerte de espiral que pasa en movimiento por imágenes que resultan tremendamente familiares o cercanas- y para las que, sin embargo, no sabríamos qué palabras elegir.

Me encantaría cerrar con una cita, ya que así también se cierra el libro, de una autora Alejandra Pizarnik, que también se buscaba en ese espejo que es la literatura.

“deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.”

Ana García Cejudo

(Nota: la imagen es de Marina R. Vargas)


Presentación de Verónica Aranda a mi poesía


La poesía de Ángela Álvarez Sáez, como en los mejores mitos griegos, parece “el regreso de un laberinto a otro laberinto más antiguo en el que no existía ninguna salvación” y donde “la noche caía como un círculo.” Así, lo primero que llama la atención cuando abrimos un libro suyo es la increíble corriente onírica que se mueve como por arte de magia o a través de elegantes malabarismos, que nos va arrastrando y transportando a lo largo de las páginas.

La atmósfera de los poemas de Ángela tiene algo de película de Buñuel, Passolini o Lars Von Trier, entre la magia de lo visual y el poder de lo simbólico; hay asimismo algo de cuadro de Hopper, casas aisladas cuya “escalera de caracol se llena de luciérnagas”; un grito espiral de Munch, ante los miedos, representados en la forma de un tigre calvo, sin dientes y de “vértigo escanciando zumo de azalea en los interiores;” una imaginería de cuadro de Dalí donde “los días transcurren como relojes parados” porque “los cuervos han picoteado las manecillas” y donde la “sensación de pérdida levanta los adoquines y humedece la cal de las paredes” o un capricho de Goya donde una niña sueña con una procesión de monstruos, burros y frailes y una hilandera le teje un ajuar.

Pero el espacio y el tiempo en la poesía de Ángela van mucho más allá de lo aparentemente bíblico, sobrenatural, mitológico o vanguardista. Sus versos se sitúan en un mapamundi que abarca toda la historia de la humanidad, en su sucesión de épocas y civilizaciones, perpetuo diálogo entre Oriente y Occidente. La autora habla de rituales que logran traspasar el inconsciente de la literatura, recuerda el éxodo y es capaz de doblar las palabras “como un hierro candente.”

Al igual que la memoria del muerto y la del loco, la poesía de Ángela Álvarez Sáez está compuesta de miles de instantáneas, se edifica a base de ricos símbolos como torres de tortugas que encerraran todo un universo dentro del caparazón, de ahí sus infinitas lecturas e interpretaciones, su capacidad para construir imágenes siempre nuevas, sinestesias que se pueden palpar, como girasoles que se abren dentro de la boca del lector u hogazas de pan que se parten en dos sobre la mesa de nuestros antepasados, en unas coordenadas donde la escritura y la palabra, consciente de su plasticidad y poder, se convierte “en un verdadero acto de fe”. Porque, en definitiva y como dice magistralmente la poeta, la poesía no es más que “Lo que dejamos atrás y lo que olvidaremos; el imperio perdido de las tortugas.”

Homenaje a Benazir Bhutto



A continuación podéis leer un poema que ha escrito Verónica Aranda, en homenaje a Benazir Bhutto:


Pakistán

Una cita aplazada

en una calle de sombrererías,

que nos deja la espera intrascendente

bajo los soportales con macetas

y el olor a tabaco de liar

de lugares de paso. Los libreros

beben en las trastiendas clandestinas.

Sobre los veladores caen los naipes

en un viejo café donde leo la prensa:

Invierno turbulento en Pakistán,

Benazir Bhutto muere asesinada.

En su última foto

saludaba a las masas sin presentir el miedo.

La sangre en Rawalpindi salpica los magnolios.

Ciudades saqueadas al ocaso.



Verónica Aranda



miércoles, 6 de febrero de 2008

Entrevistas de Radio



Si querés escuchar alguna de las entrevistas que me han hecho en la Radio, podéis hacerlo en los siguientes enlaces:

RADIO3- UNED:

http://www.teleuned.com/teleuned2001/html/

Una vez ahí, pincháis en RADIO, luego metéis cualquiera de las dos fechas siguientes (son tres entrevistas distintas):
- 22 de enero de 2007
- 27 de enero de 2007
- 22 de diciembre de 2007
- 19 de abril de 2008

Luego pincháis en "ESPACIOS ABIERTOS", y ahí saldrá mi nombre y la entrevista para escucharla.

RADIO3- LA ESTACIÓN AZUL:

http://www.rtve.es/rne/r3/


Una vez ahí, hay que pinchar en DESCARGAS, en la columna de la izquierda, y luego en LA ESTACIÓN AZUL. En la pantalla que sale, hay que pinchar en 22 de enero de 2007. Primero habla otro poeta, y luego yo.

En esas entrevistas leo poemas y los comento, también hablo de mi labor creativa y otras preguntas que me hacen los entrevistadores. Espero que las disfrutéis.


martes, 5 de febrero de 2008

La Torre de las Tortugas

IX Premio de poesía joven Antonio Carvajal

“Un derroche de imaginismo se fusiona con un torrencial narrativismo discursivo dando rienda suelta a su audacia expresiva, a su riqueza verbal, a su efectismo sensitivo.

Ambiciosa y unitaria es la propuesta de Ángela Álvarez, con la que pretende reconstruir poéticamente la historia de la humanidad mediante la acción conjunta de los cinco sentidos: olfato, gusto, tacto, oído y vista.

La palabra poética y el apunte metapoético conforman el exuberante imaginario de este poemario recomendable por su arriesgada factura y sus audaces hallazgos.”

Ricardo Ruiz, Diario de Burgos, 11.2.2007

“Subida a esta lírica “torre”. Ángela Álvarez va derramando un cántico inquietante y sugerente. La contemplación minuciosa de cuanto gira en su derredor, de cuanto rodea –rodeó– su espacio vital, es ahora objeto de reflexión, razón de amor, íntimo enigma. Pero todo ello, atravesado por los cinco sentidos humanos –los cinco apartados en que se divide el volumen–.”

Jorge de Arco, Publicaciones del Sur, Cádiz, 6.9.2007


Poema sobre el olfato:

Hay algo en los aromas que al igual que en la escritura nos conecta con el inconsciente.

Es la imagen de un puente lleno de luciérnagas justo en el momento en que van a caer todas en el umbral de la casa de los abuelos.

Todas yaciendo sobre el patio de un pueblo que pertenece a los ojos de la infancia en el que jugábamos a los héroes y a los poetas malditos.

Y más atrás aún,

cuando la vida era un cúmulo de experiencias por descubrir, cuando abríamos las manos y nos sorprendíamos por la textura del aire o por el olor a polen en las comisuras del día.

Y esas mismas luciérnagas colgadas en la despensa donde la miel caía en cascadas y el pan era una memoria y un olvido.

Y el tiempo soplando las luciérnagas ya extintas hacia las luces anaranjadas de esta ciudad que ahora duerme boca abajo.

Y puede que estas luces sean los restos de aquellas luciérnagas, de la higuera, las viñas y el sudor que los tatarabuelos plantaron en algún lugar de calles finas como las líneas de una mano.

La ciudad se está abriendo como una espiga de monóxido, como una esperanza que se estrella una y otra vez contra este cielo neutral en el que ya nadie nos dice lo que debemos hacer y en el cual ni siquiera hallamos el cadáver de ese dios omnipotente que todo lo ve y todo lo juzga.


http://www.hiperion.com/maqueta.php?p=detalles&id=334&secc=e

http://www.revistaleer.com/182/losmasvendidos.html






lunes, 4 de febrero de 2008

XIX Certamen Jóvenes Creadores (2007)



Con el conjunto de poemas titulado "Tinaguayán", gané el Certamen Jóvenes Creadores 2007, convocado por el Ayuntamiento de Madrid.

Tinaguayán es el nombre de un país inventado, un mundo al que sólo se puede acceder traspasando la barrera impuesta por la lógica, atravesando las puertas de la locura. Tinaguayán no es una vía de escape, ni un paraíso artificial, es más bien un lugar al que llegas sin proponértelo, un lugar donde los recuerdos, los miedos y el olvido se entremezclan, temblando detrás de cada objeto, de cada palabra.

Tinaguayán es el lugar de las transfiguraciones.

A continuación, podéis leer una muestra de la obra:



En Tinaguayán los relojes se detienen.

Algunos dicen que en este lado la tierra está imantada. Que es un imán enorme que se traga todo el tiempo, el que se perdió y el que resta.

En Tinaguayán tampoco funcionan las brújulas. No hay norte ni sur. Todos los puntos cardinales se concentran en la misma dirección.

Una vez uno de los que habitan estos parajes o uno de los que están de paso intentó dibujar un mapa. Cuando lo desplegó el mapa tenía la misma dimensión que el espacio que representaba, es decir el de una burbuja de metal azul.

Tinaguayán es el espacio que separa el objeto y el yo, la realidad y la imaginación, el arte y la crítica.

En Tinaguayán nadie tiene nombre ni recuerda de donde viene. Dicen que quien bebe de sus ríos contrae amnesia instantánea sobre su pasado. Y si alguien pregunta: ¿Qué es lo que has venido a buscar aquí? La respuesta no debería ser no lo sé, sino no lo recuerdo.

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Desde las escaleras un niño pequeño está tirando dardos al horizonte.

Cada dardo que cae en Tinaguayán

mata a un ciervo y a un dios.

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Creo que el cuento comenzaba con un lobo.

Érase una vez un lobo con los ojos reluciendo como una constelación sobre la nieve.

Si se quiere construir un sistema moral hay que darle nombre al terror y a la belleza.

Primero representamos un escorpión en nuestra conciencia para luego inventarnos un ángel que dé vueltas alrededor de su veneno.

Así la esfera de la virtud protegiéndonos contra lo que nos atemoriza.

¿Y si el lobo entra en la caverna y se come la idea del escorpión y del ángel?



http://www.munimadrid.es/portal/site/munimadrid/menuitem.f4bb5b953cd0b0aa7d245f019fc08a0c/?vgnextoid=0041fb4ebdd5d010VgnVCM1000000b205a0aRCRD&vgnextchannel=932b9ad016e07010VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD&idCapitulo=4540108




I Certamen de Poesía Joven "Florencio Quintero"


Nota de Prensa

"Diciembre 3, 2007 |

Siendo las 13.30 horas del día 29 de noviembre de 2007, en el local social de la Fundación Cruzcampo, el Jurado del I Certamen de Poesía Joven “Florencio Quintero”, formado por D. Gregorio Rey, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Sevilla; D. Antonio Murciano, abogado, crítico, antólogo y poeta; D. Rafael de Cózar, profesor titular de Literatura Española de la Universidad de Sevilla, crítico y poeta; D. Manuel Velásquez, escritor y fundador y director del Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla, y D. Julio Cuesta, presidente de la Fundación Cruzcampo, tras leer los 12 poemarios preseleccionados

DECIDE

Por unanimidad, otorgar el Primer Premio Nacional de Poesía “Fundación Cruzcampo” a la obra El dolor de Frida Kahlo. Que, abierta la plica, resulta ser su autora Ángela Álvarez Sáez, con domicilio en la localidad de Madrid.


En cuanto a los premios locales, el Jurado decide otorgar el Segundo Premio de Poesía “Fundación Cruzcampo” a la obra Sueño de sombra, cuyo autor resulta ser Isaac Páez Catalán, con domicilio en la localidad de Sevilla.

Y un accésit a la obra Universos, del autor Antonio Jesús Luna Reche, también de Sevilla.

Del poemario ganador, ha destacado del jurado que se trata de una obra “llena de originalidad, elegancia expresiva y fluidez con que desarrolla el texto”.

Actuó como Secretario Manuel Senra, Secretario de la Institución Literaria Noches del Baratillo."


Con el tríptico de poemas titulado "El dolo
r o Frida Kahlo"(versión de tres cuadros homónimos de Frida Kahlo), gané el I Certamen de Poesía Joven "Florencio Quintero".

XV Premio Conmemorativo Luis Rosales

Con este poema gané el XV Premio conmemorativo Luis Rosales (2007), organizado por la cadena Cope y Obra social Caja Madrid:

El olvido

Dicen que el universo tiene la piel arrugada de un dios envejecido y que su tela contiene agujeros por los que la realidad se escapa para jugar a las tinieblas con sus hijos espacio y tiempo.

Dicen que una vez cada cien años las venas de las que emana la vida escogen un cuerpo para derramar en él la memoria de los siglos y que así es como nace el corazón del poeta.

Dicen que hace mucho tiempo, un dios de voz inclinada y rasgos invencibles, inventó el olvido como una fórmula magistral para que los hombres pudiesen amar sin que se extinguiese la raza.

El olvido para no notar ese punzón abriendo la aorta del buey, para poder sentarse en un banco del paseo sin sentir como el dolor abre su inmensa boca para morder el cuello del tigre.

Un lugar ausente de las largas manos de la naturaleza, sin la respiración metálica de la realidad.

El anochecer se está desvaneciendo como rabos de lagartija que coletean entre las hojas desprendidas del árbol de la memoria.

Dicen que en el espacio, más allá de las estrellas que se extinguieron hace décadas, existen cataratas de vacíos en donde todo lo que entra nunca vuelve a aparecer.

En esos lugares hay seres extraños que habitan entre erizos de sal y lobos que tiemblan de locura detrás de la mirada.

Cierro la puerta de mi infancia y a mi mente acude una música ancestral de tambores. Me he quedado con las máscaras de los tótems riéndose ante mi imposibilidad de asumir el destino. Máscaras detrás de las cuales se esconden todos y cada uno de los símbolos de la humanidad. Y sin embargo, soy incapaz de descifrar su significado, aunque en sueños acuda a mí teñido de algas y nebulosa.

El olvido irrumpe como la hemorragia del parto. La madre son todas las madres y el nacimiento otra forma de olvidar.

Los caracoles amarillos están atrofiando las venas del recuerdo. Y las uvas comienzan a blanquear sobre los juguetes de madera, dentro del habitáculo negro con ramificaciones incesantes.

Una mujer desnuda nos mira desde el final del laberinto, con su cuerpo asemejando el estado larvario. Tiene la piel húmeda, recubierta de lágrimas de gacela y tejidos vegetales.

Intentamos avanzar por las ramificaciones que se extienden en el habitáculo negro, queriendo llegar al lago donde se encuentra la mujer y mirar el cabello de sirena que se entreteje con nuestros pensamientos más íntimos.

La mujer se escapa como un pez de harina cada vez que creemos haber comprendido el significado del laberinto.

Hemos de sumergirnos más abajo de los surcos que dejó la ballena rosada, más abajo del muro de tiza de la consciencia.

Y una vez allí, entre los pliegues opiáceos del subconsciente, habrá que despojarse de la ropa y las creencias, habrá que dejarse llevar por la marea, hasta naufragar y llegar al tablero de damas donde se decidirá la partida.

El tablero tiene cuadrados blancos y negros de los que nacen flores. Y entre las grietas los insectos se arrastran sobre la superficie de los miedos de cada persona que llega hasta este lugar.

Allí nos esperará la mujer, acariciando el vientre de la ballena, donde nos hallamos nosotros desde que decidimos adentrarnos en el abismo.

Entonces nos damos cuenta de que el tablero es redondo y que es imposible salir de él. Jugamos con la ballena a cuestas, intentamos encontrar algún modo de escapar de ese lugar de olvido. Nos entretenemos en desflorar una margarita violeta, en aplastar a las luciérnagas azules, y en el momento menos pensado, el tablero se cierra sobre sí mismo.

Dicen que las fábulas son llevadas en un barco de miel de sueño en sueño y que así es como la memoria colectiva impide el olvido de los hombres.

Ya se acerca el sueño,

desde la enorme estatua de párpados cerrados.



http://www.obrasocialcajamadrid.es/ObraSocial/os_cruce/0,0,70143_0_0_0,00.html

(Nota: La imagen es una obra de Marina R. Vargas)

NOTA BIBLIOGRÁFICA



Ángela Álvarez Sáez (Madrid, 1981)
- Licenciada en Derecho.
- Fue becada por la Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores en la rama de creación literaria durante el curso 2005-2006.
- Ha publicado los siguientes libros de poesía: 
  •  La columna rota (Huerga y fierro, 2016)
  • De conjuros y ofrendas (Polibea, 2015).
  • La torre de las tortugas (Premio Antonio Carvajal, Hiperión, 2006),
  • Metales en la voz (Premio Gran Hotel Canarias, Vitruvio, 2006)
  • Las versiones del tigre (Vitruvio, 2007)
- Ha sido finalista en tres ocasiones del Premio Adonáis.
- Ha sido accésit en los Premios del Tren.
- Ha obtenido el XV Premio conmemorativo Luis Rosales organizado por la cadena Cope y Obra Social Cajamadrid.
- Primer Premio V Certamen Internacional de Poesía del Café de Oriente "Gerardo Diego".
- Accésit de los Premios del Tren 2008, de Poesía.
- El segundo premio del Certamen jóvenes creadores organizado por el Ayuntamiento de Madrid.
- El Primer Premio del Certamen Florencio Quintero.
- El Primer Premio del II Certamen de Poesía de Alfambra.
- También ha ganado el X y XI Certamen de Mujeres Creadoras, organizado por el Ayuntamiento de Baena.
- Ha sido incluida en la antología El día que nevó sobre el naranjo (Libros del Claustro Alto, 2006).
-Sus poemas han sido publicados en revistas como Nayagua o La manzana poética.

sábado, 2 de febrero de 2008

Primera entrada


Esto es lo que va a ser el blog oficial de Ángela Álvarez Sáez.

Con este blog se pretende que todo el mundo tenga un punto de encuentro con la obra y las actividades poéticas relacionadas con esta autora, y entre las personas a las que les guste la poesía en general.

Al llevar un tiempo publicando y dando recitales por Madrid y otros lugares de España, las primeras entradas serán una recopilación de sus actividades hasta el momento.

Esperamos que os divirtáis navegando por este blog.

Un saludo a todos.